Detalles de muestra y montaje. Museo Provincial de Bellas Artes E. Pettoruti de La Plata

No somos territorio de conquista 1

Las piezas que conforman la muestra transdiciplinaria “No somos territorio de conquista” son:

catorce fotografías

un texto circular

un video

una instalación donde continúa accionando la presencia de la ausencia de la performance

un Herbario de memorias colectivas

Este es el texto de sala:

No somos territorio de conquista

Palabras enlazadas entre Margarita Garcia Faure y Roma Vaquero Diaz

Ellas (las manos) amasan, ellas (las pieles) se abrazan, ellas (las yemas) desgranan,
ellas (las vísceras) recuerdan, ellas (las brujas) cuentan secretos ancestrales que portan
desde siempre en ellas (sus tierras).

¿Sabemos cómo sabe la tierra que pisamos?
El gesto, la memoria, la piel, el apego, los vínculos, el alimentar, el sanar, nos llevan a
encontrarnos con toda aquella pulsión de vida que el capitalismo aún no ha podido
apresar. Una memoria afectiva que ondula entre los pliegues del cuerpo y habla de
caricia, tela, sol, maíz, sonrisa, encuentro.
¿Somos conscientes de la memoria que portan nuestros toques?
Una desnudez ofrenda sus pliegues. La piel y el universo dentro de nuestras manos, de
nuestra boca, nos permiten conocer las sensaciones del mundo. La temperatura y la
textura en cada una de las cosas. Nos miramos dentro de una gran boca, ella nos
desgrana y sus manos, que poseen el sol en sus yemas, transforma los cuerpos en el
color del amor.
Dentro de éstos-nuestros cuerpos nos estamos volviendo consientes de una fuerza.
Por nuestro cuerpo-tierra circulan saberes y memorias encarnadas que se vinculan y
expanden nuestros deseos de manera comunitaria. Tanto el patriarcado como el
capitalismo desacreditan esa potencia, la invisibilizan, la explotan, y se apropian no
solo de les sujetes, sino también de la historia, de la imaginación y de los afectos de un
territorio, en un feroz proceso donde la alienación de las mujeres y la destrucción de la
tierra van juntas.
Capas abiertas de seres volcániques se abren con nuestros dedos cuando nos
sumergimos en el cuerpo-libro-memoria. Y aquí la magia, somos invitades a entrar en
la piel, acariciar su intimidad, tocar en silencio su finitud y dejar reposar a ese cuerpo
en la infinidad de los tiempos. Y en la memoria de nuestras yemas habrá vuelto visible
la fuerza invisible.
Yo soy la tierra, la tierra vive en mí, porque eso seré cuando ya no sea.